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Inverness
Este año la curiosidad pudo más que el llamado del sol y la playa, así que decidí pasar mis tan esperadas vacaciones en Inverness, Escocia, cerca del lago Ness. Después de ver documentales y leer algunos libros, ya me sentía lista para ser la próxima fotógrafa del famoso monstruo del lago Ness!
Situada en la desembocadura del río Ness, el nombre de Inverness proviene del gaélico, “inbir Nis”, que significa “la boca del Ness”. Las áreas circundantes entre ellas las colinas de Craig Phadraig y Craig Dunain son también muy populares entre los excursionistas y senderistas.
Anunciada como "la puerta de entrada a las Highlands", Inverness es considerada el centro del comercio y la industria de la región, y una de las ciudades de crecimiento más rápido de Europa. Aunque durante mucho tiempo fuera la capital de las Highlands, su historia se remonta a los años 1200, pocos edificios anteriores al siglo XIX siguen en pie a causa de su tumultuosa historia.
Decidí viajar en junio, para aprovechar los días más cálidos, ya que sabía por fotos y búsquedas en Internet que era una zona de paisajes deslumbrantes, que estaba deseosa de recorrer. Fue así que llegué al aeropuerto de Inverness, y en tan solo 10 minutos en taxi ya estaba en mi hotel, el Royal Highland.
Situado en la plaza Station Square, el Royal Highland Hotel es el más antiguo de las tierras altas de Escocia y ha sido completamente restaurado para ofrecer la mayor comodidad a los turistas, aunque manteniendo el carácter original del siglo XVIII, asociado a la era victoriana. Nada más entrar se puede admirar la gran escalera, inspirada en la del Titanic, que lleva hacia habitaciones de ensueño, con la decoración y mobiliario dignos de un castillo.
Como amante de la historia me fascinó visitar los muchos edificios históricos y las tiendas de Inverness, que se remontan cientos de años atrás, incluyendo el magnífico Castillo de Inverness, que ahora sirve como tribunal. Quedé encantada también con la imponente Catedral de St. Andrews, un punto de gran atracción turística dentro de la ciudad.
Por la noche me deleité al recorrer los pubs y discotecas de la ciudad, quedando en mi recuerdo la Hootananny, en Church St., donde pude disfrutar de música tradicional celta en vivo en el ambiente de un verdadero pub escocés. Debo advertirte que Inverness tiene toque de queda a las 12 de la noche, por lo que debes ingresar a los pubs antes de esa hora; y siempre pregunta a qué hora cierran, ya que muchos cierran a medianoche!
Siendo la gastronomía parte importante de la identidad de un país, no puedo dejar de recomendar el galardonado restaurante Muckrach Lodge, donde se puede apreciar la pasión del chef Christian Rhein por la cocina escocesa. Son dignos de mención deliciosos Finnan Haddie Kedgerre, Patan bree o la Caledonian Creme.
Sin duda el mejor paseo fue el tour por el lago Ness. A pesar de lo que se piensa, el lago no está tan cerca de la ciudad como parece. Por eso simplemente me apunté a un tour con guía, quien nos fue relatando las fascinantes historias y leyendas, tanto del lago y su supuesto monstruo, como de los alrededores. Fue allí donde se despertó mi interés por visitar luego el campo de batalla de Culloden, donde en 1746 el príncipe Charlie fue finalmente derrotado.
Por supuesto, después de haber leído Shakespeare en el colegio no podía irme de Inverness sin visitar el famosos castillo de Cawdor, que data del siglo XIV y fuera escenario del famoso Macbeth.
Una de las cosas que más disfruté fue la cálida bienvenida escocesa, encontrando a cada paso personas atentas, dispuestas a indicarme y recomendarme lugares interesantes, así como paseos que están fuera de los caminos trillados, haciendo de mi viaje una experiencia memorable.
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